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Pequeño comercio: 6 consejos para ayudar al empresario local

David
David Pellicer
20 de mayo de 2021
Pequeño comercio: 6 consejos para ayudar al empresario local
El pequeño comercio siempre ha estado ahí. Conforma el tejido de nuestra economía de barrio, pero por desgracia la globalización y unos hábitos de consumo que tienden cada vez más a la inmediatez están acabando con él.

Puede parecer que para los consumidores esto no tiene la menor importancia, pero nada más lejos de la realidad.

El comercio de barrio aporta múltiples ventajas que no pueden ofrecernos las grandes corporaciones: cercanía, confianza de largo recorrido, producto local y una personalidad muy nuestra. Y además hoy en día tiene las herramientas tecnológicas para ser perfectamente competitivo y darnos lo que otros más grandes nos ofrecen.

Por eso, está en nuestra mano que ese comercio de toda la vida siga con nosotros, y en este artículo vamos a mostrarte cómo podemos conseguirlo.


Pequeño comercio: por qué necesita nuestra ayuda

En el contexto económico actual estamos más que acostumbrados a la proliferación de grandes empresas de carácter internacional, cadenas de negocios y franquicias que acaparan la atención de la mayor parte de consumidores, de manera que para nuestras compras diarias acudimos a estas empresas y cuando necesitamos un servicio de cualquier tipo suelen ser ellas las que nos lo ofrecen.

Esto, en principio, conlleva muchas ventajas para nosotros como usuarios, como por ejemplo rapidez en las entregas, una amplia gama de productos y servicios a nuestra disposición y políticas de devolución flexibles y eficientes.

Pero no debemos olvidar que el comercio de proximidad es un factor clave en la generación de riqueza y creación de empleo a nuestro alrededor. Piénsalo: la mayor parte del beneficio que generan las grandes corporaciones no va a parar a nuestro barrio, sino a lugares más lejanos con los que no tenemos apenas relación. A la larga, ¿en qué nos ayuda esto?

Como consumidores, el papel de cada uno de nosotros en la supervivencia del comercio local es fundamental.

Y si muchos de los pequeños comercios que tenemos cerca ya cuentan con sistemas de devolución, reparto ágil y catálogo online actualizados y a la altura de muchas de esas grandes empresas internacionales... ¿por qué no les compramos a ellos y dejamos esa riqueza en casa?


Está claro que es necesario un cambio de mentalidad por nuestra parte, y por eso vamos a ofrecerte 6 consejos para ayudar a los negocios que tienes cerca de ti. Si todos ponemos nuestro granito de arena ganarán ellos, pero también nosotros: tendremos un servicio más cercano, mejores condiciones de empleo local y barrios con personalidad comercial propia.


6 consejos para ayudar al comercio de proximidad

Ayudar al pequeño comercio es muy fácil, solo hay que saber por dónde empezar. Comienza siguiendo estos pasos:


1. Regala experiencias

Muchos de los negocios que tienes cerca te ofrecen paquetes de experiencias que puedes comprar para regalárselos a alguien: ofertas en masajes, un mes de gimnasio gratis, sesiones de spa de regalo, clases de inglés gratuitas, etc.

¿Por qué no le compras uno de estos paquetes al centro de deporte, academia o clínica a la que vas normalmente? Quedarás de maravilla con esa persona tan especial y ayudarás a que conozca el negocio local y disfrute de todo lo que ofrece.

2. Valora positivamente sus servicios

Te lo comentábamos antes. Actualmente son cada vez más numerosos los comercios locales que están al día tecnológicamente: entre otras cosas tienen presencia en internet y redes sociales, por lo que contar con valoraciones positivas de sus usuarios es un punto a su favor que no deben dejar escapar.

Si estás contenta/o con los comercios y centros de tu barrio, haz que se entere todo el mundo: deja una valoración positiva en Google explicando las ventajas de acudir a ellos y el buen servicio que te dan. También puedes pasarte por sus redes sociales, dejar buenos comentarios en sus publicaciones y compartirlas con tus contactos.

¡Que corra la voz!

3. Cancela con suficiente antelación

Para un negocio en el que se pide cita es un problema que un usuario con reserva cancele su plaza a última hora. Con TIMP esto se soluciona la mayoría de las veces con la puesta en cola, que a través de la app asigna automáticamente esa plaza libre a clientes que estaban en espera.

Pese a ello, nunca está de más que intentes avisar al centro con la suficiente antelación. Eso le permitirá cubrir siempre la vacante que has dejado y no le supondrá una pérdida en lo económico.

4. Antes de darte de baja... ¿seguro que no tienes un hueco?

Hay clientes que ante una agenda muy apretada deciden no seguir con su suscripción a un centro.

Aunque hay casos en los que realmente no hay otra opción, en la mayoría de situaciones se puede encontrar un ratito para acudir a tu centro favorito de pilates, yoga, entrenamiento o salud. Por eso, si puedes, busca un huequito y no canceles tu suscripción

Tu salud y bienestar te lo agradecerán, y los comercios de tu entorno también.

5. Compra sus productos

Tanto si se trata de un supermercado como de un centro donde se ofrecen servicios y también la compra de productos, adquiérelos ahí, en tu barrio.

Muchas veces encontrarás artículos que no están en el catálogo de grandes superficies y marketplaces online, por no hablar del trato y asesoramiento personalizado que obtendrás en una tienda o centro de proximidad.


6. Invita a tus amigos

Si algo es bueno, que lo disfrute cuanta más gente mejor. Por eso, si el centro al que vas ofrece planes para clientes referidos no dudes en aprovecharlo e invita a tus amigos a pasarse por allí.

Lo habitual es que, si terminan siendo clientes también, tanto ellos como tú os beneficiéis de algún descuento por cortesía del centro.

Y si este negocio no cuenta con este tipo de planes no te preocupes. Lo más seguro es que te acabe agradeciendo de un modo u otro que le lleves nuevos clientes.


Conclusión

Ya lo has visto. Ayudar a los comercios de tu barrio no te cuesta nada y tanto ellos como tú salís ganando. 

Quizá años atrás las grandes corporaciones eran capaces de brindarnos servicios diferenciadores que no encontrábamos en el pequeño comercio, como la entrega en tiempo récord. 

Pero las reglas del juego han cambiado: siguiendo con este ejemplo hoy hasta la tienda de la esquina te envía cualquier producto a tu casa en un abrir y cerrar de ojos. Y lo más importante: además te aporta ventajas que las grandes cadenas difícilmente pueden ofrecerte, así que ya no hay excusa.

Acudamos más al pequeño comercio y apoyaremos al empresario local para que salga adelante, con todos los beneficios que eso nos aporta. En TIMP contamos con ellos desde el principio y crecemos a su lado. 

Y tú, ¿te apuntas al comercio de proximidad?

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