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Adaptar la arquitectura de tu centro

David García
9 de noviembre de 2018

La fisonomía de los gimnasios constituye una cuestión de primer orden. Aparte de otras, como la gestión de reservas y el uso de la herramienta TIMP, podríamos señalar que se trata de la decisión previa de mayor magnitud a la hora de fundar un centro deportivo de estas características.

Condiciones a valorar en la arquitectura de los gimnasios

La persona que va a poner en marcha un gimnasio tiene que conceder la importancia que tiene, que es mucha, a las decisiones del arquitecto técnico que le ayudará a gestar las instalaciones. En este sentido, resulta fundamental una transmisión de información fluida y bidireccional entre estas dos personas. Los fallos que pudieran ser cometidos durante esta fase serían difíciles de modificar a posteriori.

Por consiguiente, será indispensable que ambas personas se fijen en determinados datos, como los intereses de los perfiles de clientes que esperan tener, el target relacionado con la localización geográfica del gimnasio y las condiciones que ofrece la competencia.

La reflexión sobre estas cuestiones se deberá plasmar en el diseño y despliegue de las instalaciones del gimnasio. En este sentido, la distribución de las diferentes salas, del mobiliario y de las propias máquinas diferirá, según los intereses del emprendedor que ha fundado el centro deportivo.

Asimismo, habrá que tener en cuenta el estrato social predominante en el barrio donde se levantarán las instalaciones, así como las dinámicas de esta zona concreta. No se prestarán los mismos servicios en un área en la que predominen los servicios residenciales para la clase media que en un barrio obrero y en el que las actividades habituales se desarrollen con más prisas. Según los casos, habrá que priorizar unas instalaciones u otras. Por ejemplo, si se sabe que habrá una cierta coincidencia de sesiones de entrenamiento en determinadas horas punta, convendrá que las salas de musculación y los vestuarios puedan albergar estas altas confluencias de gente. Esta opción sería la elegida en el segundo de los ejemplos citados. Por su parte, en el primer caso reseñado, habría que valorar positivamente la presencia de servicios relacionadas con la socialización de los clientes y las actividades de relajación, tales como los restaurantes o las peluquerías.

La gestión de reservas y otras cuestiones que han de ser valoradas

Por último, hay que resaltar la importancia de seguir la consigna menos es más. Nos referimos a que, sobre todo al principio, vale la pena no sacrificar determinadas comodidades por dar preferencia a la realización de actividades diversas. Durante estos primeros compases el objetivo principal es proporcionar unas instalaciones de lo más funcionales. Otra decisión que resultará clave, según las necesidades del público que acuda al gimnasio, es la de instalar o no una piscina. En todo caso, esta posibilidad dependerá de contar con unos espacios relativamente amplios.

Finalmente, es preciso disponer de aplicaciones tecnológicas que faciliten todas las gestiones de los dueños y clientes. La entrada al local, además, debe ser atractiva y la circulación por las salas tiene que destacar por su fluidez.

En definitiva, los gimnasios de hoy en día requieren un diseño arquitectónico basado en múltiples y diversos factores, como los que hemos resumido.

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